Quer comprar no Submarino? Entre por aqui e eu ganho 8%.

O Império do Consumo, por Eduardo Galeano (Adendo da Prisão Dinheiro)

 Veias Abertas da América Latina, AsO texto abaixo é de Eduardo Galeano. Foi escrito em 2007, quase 40 anos depois de As Veias Abertas da América Latina. Claramente, o autor não aprendeu nada: seu raciocínio e seu vocabulário continuam infantis.

É até difícil de apresentar esse texto. Em princípio, em relação ao conteúdo, uma crítica à ética do consumo desenfreado, especialmente ao endividamento progressivo da classe média, concordo com tudo. Mas, também, discordo de tudo: o tom ressentido e amargurado, os chavões rançosos da velha esquerda, as imagens esquemáticas, essa idéia do capitalismo como uma força autoritária, anti-democrática e violenta.

Mas, enfim, como o Obama está lendo o homem, e o texto tem tudo a ver com a Prisão Dinheiro - nem que apenas para mostrar como eu consigo escrever sobre as mesmas coisas sem parecer um alucinado que parou no tempo circa 1970 - aqui vai:

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.

«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».

Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.

El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.

Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.

Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?

El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.

Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiene den las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.

Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?

El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.

El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.

La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.

Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.

* * *

Dicas de Economia Doméstica de um Ex-Rico:
I - As Dicas Básicas
II - Viva a Vida à Vista
III - Não Pague por Nada que Possa Ter de Graça
IV - Não Pague por Nada que Possa Ter de Graça: Livros, CDs, DVDs
V - Reconsidere o seu Carro

Prisão Dinheiro:
I - Viver É Mais Barato do que Você Pensa
II - A Armadilha Consumista
III - Os Dilemas da Classe Média
IV - Caindo na Armadilha do Aumento do Padrão de Vida
V - Viver Fazendo Tanta Economia Já Não É uma Prisão?
VI - Não Existe Liberdade sem Independência Financeira

Adendos da Prisão Dinheiro:
- A Decisão Econômica de Ter Filhos
- O Endividamento nos Estados Unidos
- O Império do Consumo, por Eduardo Galeano

* * *

Outros livros de Eduardo Galeano.

 Veias Abertas da América Latina, As

 

09.05.09


Categorias: Comportamento, Economia

Trackback:

http://www.interney.net/blogs/htsrv/trackback.php/32884

Posts similares:
Fútbol, fútbol, y el fútbol de Boca
Ryszard Kapuscinski (1932-2007)
Para quem escreve

(Os comentários abaixo exprimem a opinião dos visitantes, o autor do blog não se responsabiliza por quaisquer consequências e/ou danos que eles venham a provocar.)

Atalho pra o formulário

Comentários, Trackbacks:


Comentário de: Blog Mallmal · http://www.mallmal.blogspot.com

PQP! Esperava uma queda no padrão de qualidade durante as férias... Mas copy & paste é demais, hein, Alex?

PermalinkPermalink 09.05.09 @ 01:44



Comentário de: Alex Valentim

Por um lado concordo que o texto esta carregado de imagens excessivamemte dramaticas mas por outro ha autores que usam uma linguagem simples para atingir maior numero de leitores (eh fato, nao ha como ignorar a vendagem de Paulo Coelho). Se eh falta de capacidade ou estrategia, nao sei...
Quanto ao conteudo creio que o texto eh inocente, ao pregar um consumidor totalmente alienado do seu direito de pensar e comprar, como se ele sempre precisasse de um "Defensor".
Nao conhecia o texto nem o livro. Gostei de conhecer. Obrigado.

PermalinkPermalink 09.05.09 @ 13:57



Comentário de: Alex Valentim

Por um lado concordo que o texto esta carregado de imagens excessivamemte dramaticas mas por outro ha autores que usam uma linguagem simples para atingir maior numero de leitores (eh fato, nao ha como ignorar a vendagem de Paulo Coelho). Se eh falta de capacidade ou estrategia, nao sei...
Quanto ao conteudo creio que o texto eh inocente, ao pregar um consumidor totalmente alienado do seu direito de pensar e comprar, como se ele sempre precisasse de um "Defensor".
Nao conhecia o texto nem o livro. Gostei de conhecer. Obrigado.

PermalinkPermalink 09.05.09 @ 13:59



Comentário de: Victor

Só uma dúvida, e não uma reclamação escondida: quando sair o livro das prisões, os textos em espanhol vão ser traduzidos?

PermalinkPermalink 10.05.09 @ 18:03



Comentário de: Jean Scharlau · http://www.jeanscharlau.blogspot.com

"nem que apenas para mostrar como eu consigo escrever sobre as mesmas coisas sem parecer um alucinado que parou no tempo circa 1970"

Alex, Galeano não é alguém que parou no tempo, é alguém que tem referências pessoais em outros tempos - quando o mundo estava diferente, de muitas formas, em muitos momentos - e não as perdeu, ao contrário, soube valorizá-las ao relacioná-las e contrapô-las às referências destes tempos.

Sintoma dessa disparidade de referências e épocas está no estilo de escrita praticado pela geração dele e pela tua (eu me situo numa geração intermediária). Hoje, com a cultura dos blogues e quejandos, temos publicação gratuíta e infinita, portanto podemos ser coloquiais, prolixos, leves, jogar um monte de conversa fora agradável e despreocupadamente. À geração de Galeano era caro e difícil publicar. Era indispensável sobressair-se, marcar indelevelmente a impressão dos leitores, pois só aqueles que pudessem agregar muitos leitores seriam publicados e republicados - daí a necessidade imprescindível de desenvolver um estilo impactante de escrita e contínuo aprimoramento do mesmo. Então, não me parece nada anormal que ele escreva hoje de modo semelhante ao que escrevia em 1970. É o estilo. Acho muito mais possível que tu mudes teu jeito de escrever ao longo do tempo, embora também ache isso improvável.

"Claramente, o autor não aprendeu nada: seu raciocínio e seu vocabulário continuam infantis." MAIS "o tom ressentido e amargurado, os chavões rançosos da velha esquerda, as imagens esquemáticas, essa idéia do capitalismo como uma força autoritária, anti-democrática e violenta."

Provavelmente referes esse raciocínio e vocabulário como infantis porque tomaste conhecimento deles na tua infância intelectual, quando os rejeitaste. E os rejeitaste porque ora, vir um velho pintar de cores tão sombrias um mundo que estavas a descobrir e em tantos aspectos parecia-te excepcionalmente maravilhoso e cheio de possibilidades, como ainda te parece, e provavelmente também ao Galeano - mas há aí outra característica daquele condicionante de sua geração, dos de esquerda: se só é possível publicar pouco, que se publique sobre o que vai errado e tenha ampla significação social, para alertar, para que se corrija. A família vai bem, obrigado.

E o capitalismo É uma força autoritária, anti-democrática e violenta. Porque principalmente é uma força execida pelo ser humano, principalmente homens, que historicamente se mantêm no poder, seja ele qual for, de forma autoritária, anti-democrática e violenta (exceções confirmam a regra), ainda que em vários momentos essa violência e autoritarismo disfarcem-se elegantemente com os véus da sedução, como ocorre hoje em países que não estão sendo invadidos ou trucidados em guerras.

Este texto do Galeano é primoroso, no seu estilo, como já escreveste alguns, no teu.

PermalinkPermalink 11.05.09 @ 10:53



Comentário de: Germán

Galeano não faz milagres, gostei muito do texto dele o que você esceveu na verdade achei fraco e esquecível. Persista que será abençõado, talvez algum dia um presidente leia um livro seu. Quem parou no tempo é você.

PermalinkPermalink 28.06.09 @ 10:32



Deixe seu comentário:

Seu endereço de email não será exibido nesse site.
Sua URL será exibida.

Post anterior: Senhorita Júlia, de Strindberg (Cadernos de Teatro, 2)

Próximo post: Estante Virtual

 promoção submarino

Mulher de Um Homem Só

 Obras Completas Sigmund Freud: Edição Standard - 24 volumesObras completas de Freud, de R$960, por R$399

Um blog sobre rebeldia, contemplação e sacanagem, regado a muita literatura e humor. Nosso assunto são as várias prisões que acorrentam o homem, como ambição, verdade e medo. Dê sua opinião!


Quer comprar no Submarino? Entre por aqui e eu ganho 8%

Meus Livros à Venda:

  • Radical Rebelde Revolucionário
  • Onde Perdemos Tudo, por Alex Castro

Se gostou desse blog, inclua um botão no seu site

Se gostou desse blog, inclua um botão no seu site

Se gostou desse blog, inclua um botão no seu site

Se gostou desse blog, inclua um botão no seu site

Se gostou desse blog, inclua um botão no seu site

Livros Recomendados

Se gostou desse blog, inclua um botão no seu site

Diário de Leituras 2008

  • 100. Roediger, David R. The Wages of Whiteness. Race and the Making of American Working Class. [EUA, 1991] Nov.26 (TulBib)
  • 99. Roediger, David R. Colored White. Transcending the Racial Past. [EUA, 2002] Nov.25 (TulBib)
  • 98. Roediger, David R. Towards the Abolition of Whiteness. Essays on Race, Politics, and Working Class History. [EUA, 1991] Nov.26 (TulBib)
  • 97. Mills, Charles W. The Racial Contract. [EUA, 1997] Nov.22 (TulBib)
  • 96. Machado, Ubiratan. A Vida Literária no Brasil Durante o Romantismo. [Brasil, 2001] Nov.22 (ILL)
  • 95. Buruma, Ian & Avishai Margalit. Occidentalism: the West in the Eyes of its Enemies. [EUA, 2004] Nov.20
  • 94. Alencar, José. Lucíola. [Brasil, 1862] Nov.13
  • 93. Achebe, Chinua. Things Fall Apart. [Nigéria, 1959] Nov.12
  • 92. Matheson, Richard. I Am Legend. [EUA, 1954] Nov.11
  • 91. Alencar, José. O Tronco do Ipê. [Brasil, 1871] Nov.10
  • 90. Morrison, Toni. Playing in the Dark. Whiteness and the Literary Imagination. [EUA, 1992] (TulBib) Nov.7
  • 89. Eiró, Paulo. Sangue Limpo. [Brasil, 1861] (ILL) Out.
  • 88. Pinheiro Guimarães, Francisco. História de uma Moça Rica. [Brasil, 1861] Out.
  • 87. Teixeira e Souza, Antonio. O Filho do Pescador. [Brasil, 1843] (TulBib) Nov.6
  • 86. Almeida, Julia Lopes de. A Viúva Simões. [Brasil, 1897] (TulBib) Nov.6
  • 85. Ignatiev, Noel. How the Irish Became White. [EUA, 1995] (TulBib) Nov.
  • 84. Thompson, E. P. The Making of the English Working Class. [Reino Unido, 1966] (TulBib) Nov.
  • 83. Telles, Edward E. Race in Another America. The Significance of Skin Color in Brazil. [EUA, 2004] Nov.
  • 82. Macedo, Joaquim Manuel de. As Vítimas-Algozes. Quadros da Escravidão. [Brasil, 1869] Out.18
  • 81. Cuenca, João Paulo. O Dia Mastroianni. [Brasil, 2007] Out.
  • 80. Gorak, Jan, ed. Canon vs Culture. Reflections on the Current Debate. [EUA, 2001] Out. (TulBib)
  • 79. Morrissey, Lee, ed. Debating the Canon. A Reader from Addison to Nafisi. [EUA, 2005] Out. (TulBib)
  • 78. McKinney, Karyn. Being White. Stories of Race and Racism. [EUA, 2005] Out. (TulBib)
  • 77. Lund, Joshua et al. Gilberto Freyre e os Estudos Latino-Americanos. [EUA, 2006] (TulBib)
  • 76. Branche, Jerome. Colonialism and Race in Luso Hispanic Literature. [EUA, 2005] (TulBib)
  • 75. Falcão, Joaquim et al. Imperador das Idéias. Gilberto Freyre em Questão. [Brasil, 2001]
  • 74. Döpp, Hans-Jurgen. Sadomasochism: On the Ecstasies of the Whip. [Alemanha, 2003] Set.
  • 73. Diamond, Jared. The Third Chimpanzee. The Evolution and Future of the Human Animal. [EUA, 1992] Set.
  • 72. Suzuki, Daisetz Teitaro. The Zen Koan as a Means of Attaining Enlightenment. [Japão, 1950] Set.
  • 71. Skidmore, Thomas E. Black into White. Race and Nationality in Brazilian Thought. [EUA, 1974] Set. (TulBib)
  • 70. Peter Pauper Press. Zen Buddhism. [EUA, 1959] Set.
  • 69. Ventura, Roberto. Estilo Tropical. História Cultural e Polêmicas Literárias no Brasil, 1870-1914. [Brasil, 1991] Ago. (TulBib)
  • 68. Freyre, Gilberto. Casa Grande & Senzala. [Brasil, 1933] Ago.
  • 67. Andrade, Carlos Drummond et al. Elenco de Cronistas Brasileiros. [Brasil, c.1950-2000] Ago.
  • 66. Veríssimo, Luis Fernando. Histórias Brasileiras de Verão. [Brasil, c.2000] Ago.
  • 65. Veríssimo, Luis Fernando. Novas Comédias da Vida Privada. [Brasil, c.2000] Ago.
  • 64. Rodrigues, Nelson. O Óbvio Ululante. Primeiras Confissões. [Brasil, c.1960] Ago.
  • 63. Lispector, Clarice. A Descoberta do Mundo. [Brasil, c.1960] Ago.
  • 62. Lima Barreto, Afonso Henriques de. Crônicas Escolhidas. [Brasil, c.1900-1920] Ago.
  • 61. Alencar, José de. Crônicas Escolhidas. [Brasil, c.1860] Ago.
  • 60. Machado de Assis, Joaquim Maria. Crônicas Escolhidas. [Brasil, c.1870-1900] Ago.
  • 59. Mankell, Henning. The Fifth Woman. [Suécia, 2000] Ago.15
  • 58. Mankell, Henning. The Man Who Smiled. [Suécia, 1994] Ago.10
  • 57. Lindsay, Jeff. Dexter in the Dark. [EUA, 1997] Ago.
  • 56. Couto, Mia. A Varanda do Frangipani. [Moçambique, 1996] Ago.
  • 55. Coutinho, Odilon Ribeiro. Gilberto Freyre ou O Ideário Brasileiro. [Brasil, 2005] Ago.
  • 54. Albuquerque, Roberto Cavalcanti de. Gilberto Freyre e a Invenção do Brasil. [Brasil, 2000] Ago.
  • 53. Chacon, Vamireh. A Construção da Brasilidade. Gilberto Freyre e sua Geração. [Brasil, 2001] Ago.
  • 52. Araujo, Ricardo Benzaquen de. Guerra e Paz. Casa Grande & Senzala e a Obra de Gilberto Freyre nos Anos 30. [Brasil, 1994] Jul.
  • 51. Schwarcz, Lilia Moritz. O Espetáculo ds Raças. Cientistas, Instituições e Questão Racial no Brasil, 1870-1930. [Brasil, 1993] Jul.
  • 50. Isfahani-Hammond, Alexandra. White Negritude. Race, Writing, and Brazilian Cultural Identity. [EUA, 2008] Jul.
  • 49. Bosi, Alfredo. Dialética da Colonização. [Brasil, 1992] Jul.
  • 48. Salles, Ricardo. Nostalgia Imperial. A Formação da Identidade Nacional no Brasil do Segundo Reinado. [Brasil, 1996] Jul.
  • 47. Salles, Ricardo. Joaquim Nabuco. Um Pensador do Império. [Brasil, 2002] Jul.
  • 46. Nabuco, Joaquim. O Abolicionismo. [Brasil, 1883] Jul.
  • 45. Nabuco, Joaquim. Minha Formação. [Brasil, 1899] Jul.
  • 44. Weber, João Hernesto. A Nação e o Paraíso. A Construção da Nacionalidade na Historiografia Literária Brasileira. [Brasil, 1997] Jul.
  • 43. Gofman, Rosane & Eny Lea Gass. Empregadas e Patroas. Uma Relação de Amor. [Brasil, 1998] Jul.
  • 42. Graham, Sandra Lauderdale. Proteção e Obediência. Criadas e seus Patrões no Rio de Janeiro, 1860-1910. [EUA, 1988] Jul.
  • 41. Maio, Marcos Chor. Raça, Ciência e Sociedade. [Brasil, 1996] Jun.
  • 40. Almeida, Luana Chnaiderman de. Entremeios e Entretempos. Aproximações ao Filme Shoah de Claude Lanzmann. [Brasil, 2006] Jun.
  • 39. Levi, Primo. É Isto Um Homem? [Itália, 1946] Jun.
  • 38. Sartre, Jean-Paul. A Questão Judaica. [França, 1946] Jun.29
  • 37. Costa, Angela Marques da e Lilia Moritz Schwarcz. 1890-1914. No Tempo das Certezas. [Brasil, 2000] Jun.
  • 36. Holanda, Sérgio Buarque de. Raízes do Brasil. [Brasil, 1934] Jun.9
  • 35. Villa, Marco Antonio. Canudos. O Povo da Terra. [Brasil, 1995] Jun.7
  • 34. Brandão, Adelino. Euclides da Cunha e a Questão Racial no Brasil. A Antropologia de Os Sertões. [Brasil, 1990] Jun.6
  • 33. Moura, Clóvis. Introdução ao Pensamento de Euclides da Cunha. [Brasil, 1964] Jun.6
  • 32. Lima, Luiz Costa. Terra Ignota: a Construção de Os Sertões. [Brasil, 1997] Jun.5
  • 31. Bernucci, Leopoldo M. A Imitação dos Sentidos: Prógonos, Contemporâneos e Epígonos de Euclides da Cunha. [Brasil, 1995] Jun.4
  • 30. Lima, Luiz Costa. Euclides da Cunha, Contrastes e Confrontos no Brasil. [Brasil, 2000] Jun.4
  • 29. Haddon, Mark. O Estranho Caso do Cachorro Morto. [Reino Unido, 2005] Mai.
  • 28. Guilherme, Paulo. Goleiros: Heróis e Anti-Heróis da Camisa 1. [Brasil, 2006] Mai.
  • 27. Krakauer, Jon. Na Natureza Selvagem: a Dramática História de um Jovem Aventureiro. [EUA, 1996] Mai.
  • 26. Cunha, Euclides da. Os Sertões. Campanha de Canudos. [Brasil, 1902] Mai.
  • 25. Wilder, Thornton. Bridge of San Luis Rey. [EUA, 1927] Mai.
  • 24. João de Patmos. Apocalipse. [Grécia, c.séc.I] Abr.
  • 23. Manzano, Juan Francisco. Autobiografia de un Esclavo. [Cuba, 1836] Abr.
  • 22. Castelnau, Francis de. Entrevistas com Escravos Africanos na Bahia Oitocentista. [Brasil, séc.XIX] Abr.
  • 21. Suzuki, Daisetz Teitaro. Introdução ao Zen Budismo. [Japão, 1934] Mai.
  • 20. Goethe, Johann Wolfgang Von. Faust. [Alemanha, 1832] Mai.
  • 19. Lisboa, Adriana. Rakushisha. [Brasil, 2007] Abr.
  • 18. Tezza, Cristovão. O Filho Eterno. [Brasil, 2007] Abr.
  • 17. Piñon, Nélida, A República dos Sonhos. [Brasil, 1984] Abr.
  • 16. Fanon, François. Black Skin, White Masks. [Martinica, 1952] Abr.
  • 15. Rheda, Regina. Pau de Arara Classe Turística. [Brasil, 1993] Abr.
  • 14. Guillory, John. Cultural Capital. The Problem of Literary Canon Formation. [EUA, 1993] Mar.7-10.
  • 13. Fonseca, Rubem. Feliz Ano Novo. [Brasil, 1975] Mar.11
  • 12. Butler, Octavia. Kindred. [Estados Unidos, 1979] Mar.7
  • 11. Ribeiro, João Ubaldo. Viva o Povo Brasileiro. [Brasil, 1984] Fev.
  • 10. Lispector, Clarice. Laços de Família. [Brasil, 1960] Fev.
  • 9. Veiga, José J. A Hora dos Ruminantes. [Brasil, 1966] Fev.
  • 8. Ramos, Graciliano. Vidas Secas. [Brasil, 1938] Jan.
  • 7. Pinto, Fernão Mendes. Peregrinações. [Portugal, séc.XVI] Fev.- (TulBib)
  • 6. Antunes, Antonio Lobo. O Esplendor de Portugal. [Portugal, 1997] Fev.-
  • 5. Santos, Gislene Aparecida dos. A Invenção do Ser Negro. Um Percurso das Idéias que Naturalizaram a Inferioridade dos Negros. [Brasil, 2002] Fev. (TulBib)
  • 4. Scott, Rebecca J. e outros. The Abolition of Slavery and the Aftermath of Emancipation in Brazil. [EUA, 1988] Fev.
  • 3. Moura, Clovis. O Negro: de Bom Escravo a Mau Cidadão? [Brasil, 1977] Fev. (TulBib)
  • 2. Suassuna, Ariano. Romance d'A Pedra do Reino e o Príncipe do Sangue do Vai-e-Volta. [Brasil, 1971] Jan. (Releitura)
  • 1. Lima Barreto, Afonso Henriques de. Clara dos Anjos. [Brasil, 1922] Jan.

8129 Panola St, New Orleans, LA, 70118, msn, tel, email

Ao me enviar email ou comentar no LLL, você está automaticamente permitindo que eu publique sua mensagem no blog, inclusive com seu nome e endereço. Pense bem.

Busca


[ La Brute - Jogo Online em Flash Grátis ]